El juego problemático sigue siendo una sombra que afecta a millones de personas en todo el mundo. No se trata solo de pérdidas económicas; el daño emocional se extiende a la autoestima, las relaciones de pareja y la salud mental. Cuando la adicción al juego se infiltra en la vida cotidiana, el sentido de valía personal se erosiona y el vínculo con los seres queridos se debilita, creando un círculo...